En su intento por promover la internacionalización de sus empresas y el desarrollo de nuevos productos y servicios asociados al conocimiento y la innovación, las instituciones públicas europeas ponen a su disposición ventajosos mecanismos de financiación. Sin embargo, la alta competencia y escasez de crédito a menudo hacen necesaria la búsqueda de fórmulas cada vez más complejas y el planteamiento de fórmulas mixtas de financiación

Las empresas europeas, en su camino hacia el mercado y la búsqueda de modelos de negocio de éxito, pueden optar por alguna de las fórmulas de financiación que ofrece la Unión Europea o una combinación óptima de varias de ellas, como las subvenciones a fondo perdido, garantías y/o avales o los préstamos de organismos internacionales, que incluyen criterios particulares relacionados con el medioambiente, la eficiencia energética, la recuperación de zonas deprimidas o en riesgo de pobreza y no sólo criterios comerciales. Desde Qi Europe también se ofrecen servicios de acceso y asesoramiento a Capital Riesgo. Todo ello con objeto de acompañar a sus clientes por cada una de las fases y estados que a menudo dificultan su competencia internacional dentro de Europa o con países como EE.UU, Japón o China.

Financiación europea

Subvenciones europeas

Los programas principales de financiación en I+D+i que actualmente mantiene la Comisión Europea son Horizonte 2020, Cosme y Life. Su entrada en vigor ha marcado un punto de inflexión al incidir sobre el valor añadido que debe tener la tecnología: el Impacto. Cualquier propuesta debe priorizar este aspecto en cada una de sus fases.

Licitaciones Técnicas y Proyectos Multilaterales

La Comisión Europea necesita numerosos servicios técnicos de consultoría, asesoría y ejecución de proyectos que no siendo estrictamente de I+D tienen una gran componente de innovación y eficiencia. Estas licitaciones sirven de soporte a las políticas y objetivos marcados por el Parlamento Europeo. Muchas de estas licitaciones que puede ser parte de su portfolio.

Para ello, publica un tender (licitación pública) para el proyecto concreto, y los participantes presentan sus propuestas para desarrollarlo para la propia Comisión Europea o en los países con los que la UE tiene acuerdos de colaboración. Como en el caso de los programas anteriores, la el solicitante debe preparar una propuesta y cumplir una serie de estrictos requisitos, tanto en su fondo como en su forma, para resultar seleccionada.

Préstamos

La altísima demanda y los estrictos requisitos de las fórmulas anteriores hace que sean muy pocos las empresas o consorcios seleccionados, y menos aún los que finalmente reciben una de estas financiaciones. Incluso los que alcanzan una de ellas a menudo necesitan completar sus necesidades de crédito recurriendo a un préstamo.

En otros casos, el desarrollo tecnológico propuesto está suficientemente desarrollado y se puede ofrecer para implantarlo en determinadas zonas geográficas que necesitan ayuda o reconstrucción y favorecer así el progreso o la recuperación de zonas o países en vías de desarrollo. Además de por la región a la que se adscriben, todas estas instituciones tienen sus propias prioridades a la hora de decantarse por uno u otro tipo de proyecto de investigación.

En este sentido, organismos como el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Europeo de Desarrollo y Reconstrucción o el Banco Mundial son objeto de los servicios de Qi Europe.

Para obtener uno de estos préstamos el solicitante debe presentar un project finance completo en el que se demuestre la viabilidad del proyecto y se garantice su solvencia.

Capital Riesgo

Muchos consorcios, empresas y organismos implicados en proyectos de investigación acuden a sociedades de capital riesgo como alternativa a los préstamos y subvenciones públicas, aunque en ocasiones también sirven como medida complementaria o resultan más adecuados por la fase en la que se encuentra el proyecto.

Las sociedades de capital riesgo suelen presentar condiciones particulares a la hora de conceder incorporarse a un proyecto como la adquisición de una parte mayor o menor de la empresa, un volumen mínimo o máximo de inversión, un sector determinado, etc a pesar de lo cual existe una fuerte competencia por atraer su atención.

Estas sociedades reciben cada día decenas de propuestas, por lo que acudir al inversor más adecuado en cada caso y presentarle una propuesta en la que se traduzcan los avances tecnológicos y su propuesta de valor en criterios financieros es fundamental para tener éxito.